La creatividad artística; Umberto Eco

El teórico Amanda A. Garma, en su artículo ” Conceptos relativos a la creatividad artística según Umberto Eco”,  trata sobre la “creatividad literaria” partiendo de tres posturas de entre las teorías que abordan el tema: el enfoque irracionalista, el racionalista y los que compatibilizan ambas. Además de dar una visión general, y dejar claros los rasgos de cada uno de los enfoques a través de la enunciación de las teorías de algunos de sus autores exponentes, el texto busca centrarse en las reflexiones y ensayos de Umberto Eco y su “Obra abierta”, que identificaríamos dentro de la tercera corriente a distinguir en el artículo.

Umberto Eco

¿Donde se encuentra el nacimiento de una obra de arte? ¿En lo racional, lo irracional o tal vez en una amalgama de ambos? Esta es la premisa esencial para la compresión del texto.  Como enuncia Amanda A. Garma, siguiendo el pensamiento de Eco: “Mostrar que lo que el creador sabe y lo que no sabe” – es decir, lo racional o planeado, y lo irracional, impulsivo o subconsciente – “son complementarios para intentar comprender cómo se genera la obra de arte”.

A movimientos artísticos  como el Futurismo o el Surrealismo  les precede – persigue –  un manifiesto, en el que quedan fijados los rasgos del movimiento, su relación con el contexto, así como una ‘declaración de principios’ inquebrantable y omnipresente sobre todos los artistas. Otras veces, no es necesario un manifiesto, y las ideas de un grupo quedan plasmadas en publicaciones, como es el caso del Neoplasticismo.

Como consecuencia de estos actos de “racionalización del arte” diversos artistas han sido expulsados de sus propias corrientes o estilos pictóricos. Tales son el caso de Dalí, por parte del grupo Surrealista, o el caso de Piet Mondrian, menos radical, dentro del Neoplasticismo, movimiento que él mismo abandono a causa de que Theo Van Doesburg decidiera incluir líneas inclinadas en sus composiciones artísticas.

Estos hechos históricos ejemplifican lo racional en el arte. Sin embargo, no por esto podemos decir que una obra surrealista sea “producto de una actitud deliberativa” o de “una lógica estricta” – aunque esta descripción tal vez sí podría identificarse con el Neoplasticismo, o cuanto menos con Piet Mondrian. No se trata de que el arte, como enuncia Lorena Preta, sea fruto del comportamiento racional más absoluto, al afirmar que: “el comportamiento racional contiene  elementos irracionales e inconscientes, al igual que no hay una separación total entre lo normal o lo patológico”; sino que más bien la creación se defina mejor en las reflexiones de Pareyson: “En la obra de arte se combinan la idea de composición y de desarrollo, de organización y de tanteo”.

Todo artista, todo movimiento recurre a lo racional ante sus obras. Pollock tenía un arte tan irracional como racional. La repetición de pautas, el empleo sistemático de técnicas, llevan al hábito, y en consecuencia al acto racional, lo cual, no quita en absoluto la carga gestual, automática, subconsciente y emocional de las obras – y la técnica de trabajo – de Pollock.

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