Notas del Perú (I)

En el Perú reside el ombligo del mundo, el flechazo infinito, el apego a la tierra, la magia. En el Perú reside todo lo que uno ya sabía que tenía, todo lo que sabía que le faltaba y lo que se sabe, pronto vendrá. Alguien comentó una vez que el Perú es tierra de contrastes. Y es cierto. Perú va del escándalo nocturno limeño, al silencio ventoso de los andes. De las madrugadas de cantos de gallo de Taquile, a los perros trasnochados en Arequipa.

La Lima del corazón de vaca, del Alan García, de la chicha, los solecitos, las casas embrujadas frente a ciertas embajadas. De los chamanes, los festines en Miraflores, de los comercios opacos.  Esa Lima, la del Perú, es el contrapunto al país entero. Si eres calvo, en Lima, incluso puede volverte a salir el pelo.

Lima se suele presentar gris, pero de un gris indiferente. Podría decirse que es el techo gris del Perú. Una ciudad vertical en la que las fachadas, grisis, pierden su nombre en la inmensidad eterna del cielo. Gris con gris. ¡Y de lima al cielo!

Lo mejor que puede hacer uno es arrimarse a alguien que viva en Lima, que la conzca y la haya vivido durante mucho tiempo. Sino esta ciudad te engulle, y pueden hacerlo su inmensidad o sus habitantes. Lima es un misterio, algo así como un susurro que nunca se llega a comprender bien de principio a fin.

Aguas Calientes

2 comentarios

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2 Respuestas a Notas del Perú (I)

  1. Adri

    Precioso ese gris de Perú. Perfecto reflejo limeño, untado con un poco nostalgia. Pero eso, siempre es bueno.

    Un saludo,
    Adri.

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